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Lean Energy, hábitos y buenas prácticas generales.



Para poder afirmar que una organización forma parte de un programa de ahorro energético, no basta con utilizar maquinaria energéticamente eficiente, también es importante que las personas muestren hábitos y buenas prácticas alineados con los objetivos del proyecto de ahorro energético y los de la compañía.

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Algunas sugerencias para lograr este objetivo son:


• Sesiones de sensibilización. • Entrenamientos y formación. • Medidas operativas. • Uso de indicadores. • Seguimiento y evaluaciones periódicas.


Es importante que al planificar el proyecto, junto a los aspectos técnicos y operativos, también se tenga en cuenta el factor humano. Un programa integral de eficiencia energética requiere que tanto las personas como la tecnología vayan de la mano.


Sesiones de sensibilización


Son charlas de un máximo dos horas de duración dirigidas a que las personas se sensibilicen y tomen conciencia de la importancia del ahorro energético y sus beneficios para el medio ambiente, aspectos a los que quizá no se les daba la importancia que merecen. Existe mucha información al respecto, tanto en libros como en páginas de internet que pueden ayudar a que las personas puedan documentarse antes de abordar estos temas.


Una de las cuestiones relevantes que conviene explicar es qué es la electricidad, de dónde proviene, cómo se genera, cuánto contamina, cuáles son sus efectos sobre la salud, e incidir sobre la magnitud del impacto de nuestras acciones cotidianas.

Entrenamiento en ahorro energético como formación básica


Una vez que las personas asumen la importancia de ahorrar energía y el impacto negativo en el medio ambiente y en sus bolsillos de no hacerlo, es cuando se encuentran más susceptibles y receptivas a la información que se les pueda ofrecer. Los entrenamientos suelen ser sesiones que cubren temas específicos dirigidos hacia situaciones particulares.


Con todo, el enfoque que mejor ha funcionado es el siguiente:


• Ahorro de energía en oficinas. • Ahorro de energía en almacenes y áreas de tráfico.

• Ahorro de energía en áreas productivas.

De este modo, las personas reciben consejos prácticos aplicables a su área de

trabajo de una manera clara, sencilla y directa.


Medidas operativas


La implementación de políticas y medidas operativas para el ahorro de energía es una de las acciones de más bajo costo que existen. Sin embargo, aunque no suelen costar dinero, cuesta mucho tiempo y esfuerzo lograr que se transformen en un hábito en las personas.

Se dice que «la mejor forma de ahorrar energía es no usándola», así que lo que se busca es evitar que los equipos se utilicen cuando no son necesarios. Se pueden generar reglamentos internos y hacérselos llegar a las personas involucradas, para que también contribuyan con sus aportaciones.


Algunos ejemplos de medidas operativas son:


• Los aires acondicionados se deben apagar durante la hora de la comida, y al retirarse el personal por la tarde.

• Las luces de las oficinas se deben mantener apagadas mientras haya luz solar.

• Toda la maquinaria y los equipos del área de producción deben estar apagados

a más tardar a las 19:00 h.


Si bien el definir estas reglas no garantiza su cumplimiento, si se cumplen de manera generalizada pueden representar un ahorro significativo para la empresa. Todo ello sin necesidad de hacer grandes inversiones. La constancia es la clave. Lamentablemente, es común que este tipo de medidas funcionen muy bien en un inicio, pero que con el paso del tiempo y la falta de seguimiento vayan perdiendo fuerza. Se puede designar a una persona para que haga un seguimiento sistemático y se asegure de que las reglas se respetan, pero puede suceder que no sea una medida muy efectiva y lleguen a darse roces personales debido a la naturaleza de su función.


Indicadores


Uno de los procedimientos más efectivos de administrar un proyecto y dar seguimiento a sus resultados es mediante el uso de indicadores. En una situación ideal debería ser posible tener mediciones precisas por áreas, por oficinas, por líneas de producción, por máquinas y hasta por persona. Es posible lograr estas mediciones tan exhaustivas mediante el uso de dispositivos conocidos como submedidores eléctricos.

Es importante definir los criterios para evaluar el desempeño del proyecto.


Reuniones de seguimiento (indicadores)


Una vez por semana las personas asignadas al seguimiento de los indicadores se deben reunir con la gerencia de la empresa para actualizar y contrastar sus informaciones. Si el valor del indicador está fuera de los valores esperados, se debe determinar cuál es la causa del no cumplimiento y definir un plan de acción para la semana siguiente.


Es importante que al definir los objetivos semanales se considere la estacionalidad del consumo. Téngase en cuenta que en diferentes épocas del año, debido a factores relacionados con la demanda del producto o servicio o a causas medioambientales, el consumo eléctrico puede variar considerablemente.

Las metas se deber ir ajustando gradualmente, tal vez bajando un 5 % (o el porcentaje que se vea factible, de acuerdo con el diagnóstico energético) respecto al mismo periodo del año anterior. Si durante más de ocho semanas se logra de manera consistente el objetivo, tal vez sea el momento de reducirlo un poco para hacerlo más retador.


Si el seguimiento se realiza semanalmente, las posibilidades de obtener resultados favorables se incrementan considerablemente.

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